


Un mural tiene la misma función que un cuadro: arte para decorar. La diferencia radica en que éste se realiza directamente sobre la pared, lo que nos permite unas posibilidades que las dimensiones reducidas de un cuadro limitan.
Por otra parte los trampantojos son una forma especial de mural que, como su nombre indica, son una “trampa al ojo” y que utilizamos para tapar defectos, dar profundidad a los espacios, crear ilusiones visuales, etc.
